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🟡 La transcripción
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Hola!
Ponte cómoda/o, busca tu rincón favorito, prepárate un cafecito o un té, y vamos a charlar un rato de alma a alma.
Soy tu «maestra» de Reiki y vamos a hablar de esto como lo que es: una herramienta maravillosa, sencilla y súper potente que todos llevamos «de serie» en las manos.
¿Qué es el Reiki?
Coloquialmente te diría que el Reiki es como un «mantenimiento técnico» para tu energía.
La palabra viene del japonés: Rei (energía universal) y Ki (energía vital). Básicamente, es energía sin límite del universo que pasa a través de una persona para ayudar a equilibrar el sistema de otra o el de uno mismo.
No es magia, no es religión y no hace falta que creas en ningún misterio para que funcione. Es física pura.
Imagina que somos como una radio que a veces se nos mete interferencias y dejamos de sonar bien. El Reiki lo que hace es ajustar la sintonía para que vuelvas a emitir tu mejor música.
Y… ¿dónde y cuando surgió el Reiki?
Nos vamos a Japón, a principios del siglo XX de la mano del monje y profesor Mikao Usui.
Usui era un buscador incansable. Se fue al Monte Kurama a meditar y ayunar durante 21 días. Al final de ese retiro, tuvo un momento DIVINO brutal donde conectó con esta energía y se dio cuenta de que podía usar sus manos para aliviar el dolor y dar paz.
Él no quería que fuera algo exclusivo para sabios en montañas. Lo bajó a la tierra, creó los 5 principios que son como el manual de instrucciones en el día a día y que os comentaré en otra de nuestras charlas y empezó a enseñarlo.
De ahí pasó a Hawái y se expandió por todo el mundo.
Para comprender un poco más que es el Reiki, debemos de adentrarnos en el conocimiento de la energía y saber
que son los famosos Chakras.
Aquí es donde la cosa se pone interesante.
Todo es energía, eso ya nos lo dijo Einstein. Tus pensamientos son energía, tus células son energía y tus emociones también.
Ahora, imagina que en tu cuerpo tienes unos «enchufes» o centros de distribución de esa energía. Eso son los Chakras. Tenemos siete principales que van desde la base de tu columna hasta la coronilla:
- Raíz: situado en la base de tu columna vertebral es el que está conectado con tu seguridad y te pone los pies en a tierra.
- Sacro: situado en tu vientre y zona baja de tu espalda está conectado con tu creatividad y cómo disfrutas la vida.
- Plexo Solar: situado en el abdomen en la zona de tu estomago es el que te conecta con tu poder personal, tu fuerza interna.
- Corazón: situado en el centro de tu pecho te conecta con el amor incondicional, el dar y recibir.
- Garganta: situado en tu cuello te conecta con tu verdad, lo que callas o dices.
- Tercer Ojo: situado en el centro de tu frente te conecta con tu intuición, lo que ves más allá de lo obvio.
- Corona: situado en lo alto de tu cabeza te conecta con algo más grande, con lo divino.
Cuando estos enchufes se bloquean por el estrés, pensamientos negativos, adversidades de la vida…. la energía no fluye, te sientes cansada/o, triste o hasta te duele el cuerpo.
El Reiki llega “limpia los cables” y vuelve a fluir la energía.
Beneficios
Ahora hablemos de qué beneficios tiene.
Si te soy sincera, el beneficio número uno es la paz mental. Vivimos en un mundo que va a mil por hora.
- Relax total: Una sesión de Reiki puede equivaler a varias horas de sueño profundo.
- Adiós ansiedad: Baja las revoluciones de tu cabeza.
- Sanación física: Ayuda a que tu cuerpo use sus propios recursos para recuperarse de dolores o tensiones.
- Claridad: De repente, ese problema que te agobiaba parece más pequeño. Ves la solución porque ya no estás «nublada/o».
Para terminar, quiero que te quedes con esto: el Reiki es amor. Esa es la verdad. Es ponerle intención a la vida y
recordar que no somos solo un cuerpo que trabaja y paga facturas, somos energía vibrante.
No necesitas ser alguien especial para sentir el Reiki.
Solo necesitas estar abierta/o a recibir.
Así que, la próxima vez que te sientas agotada/o pon tus manos sobre tu corazón, cierra los ojos y respira. Ya estás haciendo un poquito de Reiki contigo misma/o.
Gracias por acompañarme.
Espero que te haya servido para quitarle el misterio y acercarte un poco más a tu propia luz.
Un saludo, Merche, maestra del bienestar.